Joya de la arquitectura colonial
En el corazón del centro histórico capitalino se encuentra este edificio de muros de ladrillo, piedra bola y calicanto. El magnífico balcón sigue los acontecimientos de la ciudad desde el siglo XVIII.
En calle Rosario de Santa Fe, pleno corazón del centro histórico de la ciudad, se encuentra el pequeño recinto denominado Oratorio del Obispo Mercadillo.
Se trata de una joya de la arquitectura colonial del siglo XVIII. Atestigua la historia que en 1699 cuando por autorización papal, el obispo fray Manuel de Mercadillo trasladó desde Santiago del Estero la diócesis a la ciudad de Córdoba.
Junto a este traslado se hizo la del seminario bajo la protección de Santo Tomás de Aquino. Por este motivo, el flamante obispo Mercadillo debió buscar una casa en las cercanías de la iglesia matriz y eligió en 1703 esta vivienda propiedad de Álvarez de Toledo, frente a la plaza Mayor, hoy San Martín.
Memorias. En esta edificación de 10 cuartos con tirantes y tejas, un alto con balcón a la plaza, cocina, patio, huerta, zaguán, puerta a la calle y corredor al patio principal, se estableció el Colegio Real y el Seminario Santo Tomás que permaneció hasta 1750. Luego, la propiedad fue vendida a Pedro Fernando Bravo de la Torre Palacio.
Con el transcurrir del tiempo, sus descendientes por cláusula testamentaria la cedieron al Obispado de Córdoba.
Entre sus múltiples usos, se sabe que el espacio fue sede del Museo Eclesiástico Deán Gregorio Funes y posteriormente negocio de ramos generales como el caso de la famosa casa "Pardal", cuyos socios hicieron posible la primera transmisión radial de la Ciudad de Córdoba en 1922.
Finalmente, en 1941 fue declarado Monumento Histórico Nacional a través del decreto 30.782.
Entorno. En 1980 se realizó la sistematización del entorno del edificio según proyecto de los arquitecto Miguel Ángel Roca y Eduardo Caggiano.
La obra realizada alrededor que hoy se observa está construida en su totalidad en ladrillo visto, consta de una gran escalinata comunicante a una serie de plataformas exteriores, que permiten obtener diversas panorámicas, las que suelen convertirse en escenario de eventos culturales.
Queda para la historia aclarar si el famoso prelado habitó o no el lugar que hoy se llama Oratorio ya que falleció en 1704 y aparentemente esta construcción fue edificada con posterioridad.
La construcción. Con un frente de 4,50 metros por ocho de profundidad, este edificio fue construido con muros de ladrillo, piedra bola y calicanto.
La puerta, de algarrobo tachonada con clavazón de cobre, está enmarcada por dos fuertes pilastras que sostienen en su parte superior el balcón de hierro forjado combado. Sobre dicho zaguán, hay un cuarto alto de bóveda con su correspondiente escalera de acceso, con arco en la parte posterior.
La fachada esta coronada por un frontis donde se observa el anagrama: "Jesús Salvador de Hombres", parece indicar la función religiosa del lugar.
Fuente: www.lavoz.com.ar
domingo, 27 de abril de 2008
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